La función del color en la arquitectura
La función del color
en la arquitectura es determinante e innovador. Más
allá de la importancia estética, su función práctica se deriva en una serie de
factores a tomar en cuenta al momento de construir. Por ejemplo: para
enfriar o calentar interiores, separar o iluminar espacios de la vivienda.
Recuerda que optar por un color u otro determinará el carácter de nuestra
edificación.
Para determinar la
función del color en la arquitectura es necesario conocer sus efectos y
percepciones:
Azul: Transmite la sensación de positividad, confianza y
seguridad. A menudo se utiliza en espacios comerciales y/o de negocios, como
agencias bancarias, oficinas y empresas.
Amarillo: Conduce
a la idea de optimismo, curiosidad, jovialidad y ambiente luminoso. Utilizado
frecuentemente en espacios comerciales o restaurantes con la finalidad de ganar
la atención del peatón.
Rojo: Este
color evidencia energía, excitación, impulso. Por eso, es regularmente empleado
en espacios comerciales, como tiendas o locales de comida rápida, entregando la
idea de compulsividad y deseo de consumo.
Verde: Evoca
calma, tranquilidad, serenidad y bienestar. Se utiliza con regularidad en los
espacios relacionados con la salud y el bienestar, como hospitales y centros de
relajación.
Naranja: Como resultado de la combinación del amarillo y
el rojo, entrega la idea de intensidad, creatividad, euforia y entusiasmo. A
menudo se emplea en entornos creativos, como oficinas, estudios y escuelas.
¿Cuáles son los colores preferidos al momento de construir?
La función del color
en la arquitectura puede evidenciar un determinado volumen o detalle
constructivo o mimetizar visualmente determinados aspectos del espacio. También
puede propiciar un conjunto de emociones o efectos visuales.
Si establecemos un
ambiente con muros, pisos y techos neutros, al aplicar ciertos colores en las
distintas superficies aparecerán efectos visuales diferentes.

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